Mons. Carrara en Pentecostés: “No encerremos al Espíritu Santo”

El domingo 24 de mayo, numerosos movimientos, asociaciones y corrientes de gracia de nuestra Iglesia arquidiocesana, junto con numerosos fieles de distintas comunidades, participaron de la gran celebración de Pentecostés que presidió el arzobispo, Mons. Gustavo Carrara, en la Catedral.
Acompañado por los obispos auxiliares, Mons. Jorge González y Mons. Federico Wechsung, junto con el párroco, Pbro. Hernán Remundini, nuestro pastor destacó la acción del Espíritu Santo como fuerza transformadora que impulsa a la Iglesia a salir del miedo, anunciar el Evangelio y vivir en comunión misionera.
El arzobispo recordó que Pentecostés celebra el nacimiento de la Iglesia y el don del Espíritu derramado sobre los discípulos reunidos junto a María. Señaló que el Espíritu “saca a los discípulos del encierro, del miedo y de la tristeza” y los convierte en “apasionados anunciadores de la alegría del Evangelio”, un mensaje de paz, reconciliación y misericordia.
Explicó además que el Espíritu Santo actúa desde los sacramentos de iniciación cristiana. “En el Bautismo, nos hace cristianos; y en la Confirmación, nos convierte en testigos del Resucitado”, manifestó, subrayando que la Iglesia es pueblo de Dios y cuerpo de Cristo animado por la presencia viva del Espíritu.
En otro tramo de la homilía, Carrara reflexionó sobre la fragilidad y santidad de la Iglesia. Reconoció que está formada por hombres y mujeres con defectos y pecados, pero afirmó que es santa porque “el Espíritu habita en ella y en el corazón de cada uno de sus hijos”. También invitó a los fieles a preguntarse qué hacen concretamente para construir “una Iglesia más fiel a Jesús” y capaz de contagiar “la alegría del Evangelio”.

El arzobispo puso especial énfasis en la necesidad de escuchar al Espíritu Santo más allá de las estructuras institucionales. “¡No lo encerremos dentro de los límites de la institución!”, pidió, destacando que el Espíritu se manifiesta en diversos carismas, experiencias comunitarias y espacios donde Dios sigue actuando y sorprendiendo a su pueblo.
En ese marco, valoró especialmente la presencia de movimientos e instituciones eclesiales a los que definió como “un don del Espíritu para la Iglesia que peregrina en la arquidiócesis de La Plata”. Señaló que sus carismas cobran verdadera fuerza cuando dialogan con la realidad concreta y se ponen al servicio de la evangelización.
Finalmente, retomando recientes palabras del papa León XIV, nuestro pastor llamó a vivir una comunión auténtica con toda la Iglesia y advirtió sobre el riesgo de encerrarse en grupos aislados. “La Iglesia somos todos nosotros”, recordó, animando a los movimientos a proyectarse hacia afuera, leer los signos de los tiempos y llegar a quienes más necesitan el anuncio del Evangelio.








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