Mons. Carrara pidió contemplar al Santo Cura de Ars y “redescubrir el sacramento de la Reconciliación”

En memoria de San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, patrono de los sacerdotes, el martes 5 de agosto, el Arzobispo Gustavo Carrara presidió la Misa del Exalumno en la capilla del Seminario Mayor San José.
Concelebraron los obispos auxiliares, Mons. Alberto Bochatey OSA, Mons. Jorge González y Mons. Federico Wechsung; el arzobispo emérito de Bahía Blanca, Mons. Guillermo Garlatti, junto a varios sacerdotes del clero local y de otras diócesis, algunos de ellos celebrando 25, 50 y 60 años de ordenación.
En un clima de gran fraternidad y unidad pastoral, Mons. Carrara manifestó como principal deseo en este día rezar por las vocaciones sacerdotales: “Le rezamos a Jesús Buen Pastor para que nos envíe pastores según su corazón”, dijo.
Recordó que San Juan María Vianney “repetía con frecuencia, de un modo bello y profundo, que el sacerdocio es el amor del corazón de Jesús, un amor que no se guarda nada para sí, que no da algo de sí, sino que como pan eucarístico se parte y reparte en el servicio al santo pueblo fiel de Dios”.
Expresó también que “cada santo es una misión, cada santo fomenta con su vida algún aspecto del misterio cristiano”, y aseguró que “tal vez lo distintivo de San Juan María Vianney sea el ayudarnos a redescubrir el sacramento de la Confesión y de la Reconciliación”.

“Contemplar la figura del Cura de Ars -remarcó- nos hace preguntarnos a nosotros, los sacerdotes, los obispos, cómo andamos con el sacramento de la Reconciliación, y si nosotros lo frecuentamos, donde allí se da el encuentro con la misericordia de Dios y no podemos prescindir de ella. ¡Qué sería de nuestro sacerdocio sin la misericordia de Dios!”.
Señaló además que “nosotros, al confesar lo imitamos a Cristo, aunque sea confesando nuestros propios pecados. Como sacerdotes no podemos renunciar a querer imitar al Señor y también como sacerdotes, a semejanza del cura de Ars, tenemos que estar disponibles para la confesión, disponibles para el Pueblo de Dios; hay que dedicarle tiempo a nuestra gente y no escapar de ella”.
Finalmente, deseó que el Santo de Ars “nos conceda dos gracias: la primera, frecuentar nosotros el sacramento de la Reconciliación, y como segunda gracia, buscar con creatividad cómo estar disponibles para escuchar al Pueblo de Dios”.
Luego de la celebración se compartió un fraternal almuerzo.



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