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Mons. Carrara animó a vivir una fe que señale a Cristo y acompañe con misericordia a los más vulnerables

VIDEO: GENTILEZA DE CATEDRAL MEDIA

El domingo 18 de enero, el arzobispo Gustavo Carrara presidió en la Catedral la Santa Misa que marcó el inicio del tiempo durante el año, celebración que además fue acompañada por la comunidad venezolana para llevar sus intenciones ante la imagen sagrada de la Divina Pastora.

Mons. Carrara reflexionó sobre el Evangelio centrado en la figura de Juan el Bautista y su misión de dar testimonio de Jesús, al tiempo que destacó la visita de la imagen de la Divina Pastora, signo de fe, acompañamiento y esperanza, especialmente para quienes viven la experiencia de la migración.

Recordó que, tras la fiesta del Bautismo del Señor, inicia “el tiempo en el que seguimos al Señor más de cerca, domingo a domingo, día a día”, y subrayó que el Evangelio vuelve a presentar a Juan Bautista como testigo que no se coloca en el centro, sino que remite siempre a Cristo. “Su misión es dar testimonio de Jesús”, afirmó, evocando el gesto del Bautista que señala al Señor y proclama: ‘Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo’”.

Mons. Carrara explicó que toda la vida y la predicación de Juan Bautista se resumen en esa actitud de humildad y servicio: “Es preciso que Él crezca”, citó, señalando que el protagonismo cristiano consiste en “estar al servicio de que el pueblo se encuentre con Jesús”. En ese sentido, sostuvo que Juan Bautista es modelo para todo creyente, misionero y catequista, porque “el lugar central no es nuestro, el lugar central es de Jesús”.

En tanto, destacó especialmente la vivencia de fe de la comunidad venezolana en La Plata, que también realizó una procesión y llevó la imagen desde la parroquia Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro hacia la Catedral, como expresión de identidad y esperanza en tierra argentina.

Al reflexionar sobre la migración, Mons. Carrara recordó que “cuando uno sale de su tierra se lleva lo esencial”, y en el caso de la comunidad venezolana, ese tesoro es su amor a la Virgen. Señaló también que celebrar la fe en otro país es “traer la propia tierra”, con sus saberes, sabores y cultura, enriqueciendo a la sociedad que los recibe. “Argentina es una tierra hecha también de migraciones”, afirmó, e insistió en la necesidad de “acoger, proteger, integrar y promover a los migrantes”.

Finalmente, el arzobispo invitó a rezar por el pueblo venezolano y por sus sufrimientos, uniéndose a una intención del Papa León XIV por la justicia, la paz y la dignidad de ese país. Encomendó estas súplicas a la Divina Pastora, pidiéndole “que siempre nos deje cerquita de Jesús, el Buen Pastor”, y concluyó su mensaje con un llamado a vivir una fe que señale a Cristo y acompañe con misericordia a los más vulnerables.

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