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Los Tres Puntitos del tercer domingo de Pascua

Domingo 3º de Pascua Ciclo B – 14 de abril de 2024

Primera lectura: Hch 3,13-15.17-19

Salmo: Sal 4,2.4.7.9

Segunda lectura: 1Jn 2,1-5a

Evangelio: Lc 24,35-48

         Luego de compartir, los dos Domingos anteriores, textos evangélicos de Juan, hoy la Liturgia nos regala un relato de Lucas. Es la continuación del hermoso episodio de los Discípulos de Emaús. Una vez más se condensan varios de los temas pascuales. Para orar y meditar con la Palabra me detengo en tres palabras: PAZ, ESCRITURAS, TESTIGOS.

1.     ¡La PAZ esté con ustedes!

2.     Comprender las ESCRITURAS

3.     Ser TESTIGOS de la Resurrección

1.     ¡La PAZ esté con ustedes!

Jesús saluda a los discípulos con el don mesiánico de la paz: el Shalom hebreo, la PAZ. No se trata de un simple saludo exterior, sino que implica realmente la actualización y la permanencia de la PAZ en la vida de todos y cada uno de los destinatarios del saludo. En perspectiva bíblica la PAZ no solo es ausencia de conflicto o de guerra, no es solo una suerte de armonía externa; incluye también la alegría, el bienestar, la serenidad profunda, la unión en la justicia, la reconciliación… En definitiva todos los bienes del Reino de Dios. La PAZ de Dios es el fruto precioso de la Pascua. El Misterio Pascual, la muerte y resurrección del Señor, traen PAZ al corazón del discípulo que se abre a Dios. Hoy se hace patente lo que dice la Palabra de Dios en la Carta a los cristianos de Éfeso: “Cristo es nuestra PAZ” (2,14).

¿Vivo en PAZ? ¿Mi corazón está en PAZ? ¿Dónde busco y dónde encuentro la PAZ? ¿Qué me falta para estar en PAZ? ¿Me dejo llevar por algún espejismo de la PAZ, de una falsa PAZ, de la PAZ como la da el mundo? ¿Encuentro en Cristo la PAZ definitiva? ¿Dejo que Jesús resucitado hoy me “salude” y me otorgue su PAZ con todo lo que esto significa?

2.     Comprender las ESCRITURAS

Jesús Resucitado también les abre la inteligencia para que puedan comprender las ESCRITURAS. No se trata, al menos en un primer nivel, de un comprender conceptualmente la Biblia. La expresión es más profunda. Posee un sentido más vital: captar realmente el sentido de la Palabra de Dios para la vida de todos y cada uno. Podríamos hablar de una comprensión vital de las ESCRITURAS. Dejar que la Biblia leída y orada en la fe de la Iglesia sea fuente de espiritualidad para nuestra vida personal y comunitaria. Comprende las ESCRITURAS quién descubre que Cristo Resucitado está hablando en sus textos para tener vida en abundancia. Hoy, en medio de los problemas de la vida, somos invitados a comprender las ESCRITURAS desde esta misma realidad compleja, dolorosa e incierta que muchas veces padecemos. La ESCRITURA, en muchos de sus textos, nos da claves para comprender que lo que está aconteciendo. El desafío es orar la ESCRITURA con el corazón de la Iglesia para dejar que Dios hoy ilumine nuestra realidad.

¿Qué lugar ocupa la ESCRITURA en mi vida de creyente? ¿Oro con los textos de la Biblia? ¿Dejo que Cristo, centro de la ESCRITURA, me abra la mente para comprender vitalmente su Palabra hoy? ¿Busco formarme, dentro de mis posibilidades, para interpretar correctamente la Biblia en la fe de la Iglesia? ¿Qué me dice la ESCRITURA hoy a la luz de la situación de crisis que estamos viviendo? ¿A qué me invita?

3.     Ser TESTIGOS de la Resurrección

Al final del texto evangélico se nos recuerda cuál es nuestra misión en función de la Resurrección de Cristo. Es ser TESTIGOS. La palabra TESTIGO en griego es martyr, es decir mártir en español. El TESTIGO es el que TESTIMONIA con su vida aquello que ATESTIGUA. Ser TESTIGO (mártir) de la Resurrección de Cristo es dar TESTIMONIO con la vida de que el Señor realmente ha resucitado. Una vez más se nos invita a comunicar la alegría de la resurrección a los hermanos siendo verdaderos TESTIGOS, TESTIMONIOS vivientes de lo que hemos visto y oído. El Papa Francisco nos recuerda constantemente la importancia del TESTIMONIO cristiano, la capacidad de ser TESTIGOS de Cristo. En esta línea, plantea con claridad en la Exhortación Apostólica sobre la santidad: …Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio TESTIMONIO en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra. ¿Eres consagrada o consagrado? Sé santo viviendo con alegría tu entrega. ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos. ¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. ¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales (GEE 14).

¿Soy TESTIGO de la resurrección de Cristo ante todas las personas? ¿Doy TESTIMONIO con mis palabras, gestos, acciones, actitudes de que realmente estoy del lado de Cristo que es Luz y Vida? ¿Transmito a otros la paz que Cristo resucitado nos otorga? ¿Comunico a los demás la presencia de Cristo que da un sentido nuevo a la existencia? ¿Entiendo el llamado a ser santo como un camino de TESTIMONIO cotidiano en las realidades del mundo?

+Mons. Gabriel Mestre
Arzobispo de La Plata

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