Mons. Carrara animó a consagradas y consagrados a ser “profetas de esperanza, corriendo fronteras pastorales para llegar a territorios de sufrimiento y dolor de nuestra arquidiócesis”

En la continuidad del Año Jubilar, este domingo 28 de septiembre se celebró en la Iglesia Catedral el Jubileo de la Vida Consagrada, celebración que fue presidida por nuestro Arzobispo Gustavo Carrara, y en la que participaron consagrados y consagradas de diversas congregaciones de toda nuestra Arquidiócesis.
Concelebraron la Eucaristía, los obispos auxiliares, Mons. Alberto Bochatey OSA y Mons. Federico Wechsung; el párroco de la Catedral, Pbro. Hernán Remundini, junto con otros sacerdotes. Participaron también laicos de diversas comunidades.
La Misa inició con una hermosa y sentida procesión hacia el Altar Mayor, encabezada por la Cruz Jubilar y también por muchas personas de la vida consagrada, quienes portaron una pequeño ciro encendido como símbolo de su entrega.
A la luz de las lecturas, nuestro pastor reconoció que “somos bendecidos en la Arquidiócesis de La Plata por tantas consagradas y consagrados. Pedimos por las consagradas y consagrados para que con su santidad sean testigos del Reino”.
“En esta celebración -continuó- confesamos que Dios toma la iniciativa y nos primerea con su amor. La fidelidad a la regla, a las constituciones, a los votos de pobreza, castidad y obediencia, presuponen la experiencia de ese amor que nos primerió, nos rescató y nos llamó”.
Mons. Carrara invitó a las consagradas y consagrados a “mirar el pasado con gratitud, al origen de la rica historia de sus carismas, que por obra del Espíritu Santo traducen el Evangelio de Jesús en una particular forma de vida”, al tiempo que animó a “vivir el presente con pasión por Cristo, estando atentos a los signos de los tiempos para transformarlos en signos de esperanza”. Los instó también a ser “profetas de esperanza corriendo fronteras pastorales para llegar a los territorios de sufrimiento y dolor de nuestra arquidiócesis”.
Finalmente, se refirió al “terrible asesinato de Morena, Brenda y Lara en Florencio Varela, mujeres adolescentes y pobres”. “Esto nos interpela como sociedad, pero nos desafía como Iglesia, y en especial como consagradas y consagrados para que una misericordia preventiva hecha de obras concretas llegue antes, y que no se abran abismos aquí en la tierra que tengan consecuencias para la vida eterna”, aseveró.
Luego, todas las consagradas y consagrados presentes renovaron sus votos.




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