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Mons. Carrara destacó “la vida en comunidad y el servicio” como pilares de la familia Scout

El arzobispo Gustavo Carrara presidió el domingo 6 de septiembre la Misa en la Iglesia Catedral, en la que rezó especialmente por la familia scout y por las distintas expresiones que desarrollan su tarea pastoral en nuestra arquidiócesis platense. Concelebró el director de la Pastoral Scout arquidiocesana, Pbro. José Luis Segovia.

Al comienzo de su homilía, definió la vida scout como “una escuela de vida, donde se enseña de los más pequeños a los más grandes a vivir mejor” y explicó que ese aprendizaje se expresa especialmente en dos dimensiones que consideró fuentes de verdadera alegría y felicidad: la vida en comunidad y el servicio. “Una de las alegrías mayores de la vida es pertenecer a una comunidad, ser parte de una comunidad, ser protagonista en una comunidad, desplegar los dones y los talentos que Dios sembró en nosotros”, afirmó.

Junto con la comunidad, destacó el camino del servicio como uno de los pilares fundamentales del scoutismo. En ese sentido, recordó la enseñanza de Jesús transmitida por los apóstoles: “Hay más alegría en dar que en recibir”. “En darse hay más alegría, en entregarse en el amor y en el servicio”, afirmó.

Mons. Gustavo vinculó además la experiencia comunitaria scout con el evangelio proclamado en la celebración, particularmente con la enseñanza de Jesús sobre la corrección fraterna. Explicó que corregir al hermano no significa descargar la bronca ni maltratar sus límites, sino ayudarlo a superar sus errores para que pueda continuar participando de la vida comunitaria.

“La corrección fraterna busca no expulsar a nadie, sino que busca ganar a alguien para la comunidad”, subrayó Carrara, quien también llamó a ejercerla desde la humildad y evitando los prejuicios. Advirtió que “lo que muchas veces vemos no siempre es todo lo que hay” y pidió tener en cuenta las situaciones personales que pueden estar atravesando los demás antes de juzgar o corregir.

El arzobispo también destacó la importancia de la oración compartida como expresión de la vida comunitaria. Recordó las palabras de Jesús: “Cuando dos o tres estén reunidos en mi nombre, yo estaré en medio de ellos”, y afirmó que cuando una comunidad se reúne para rezar por una intención buena y santa, “esa oración tiene más fuerza”.

Finalmente, monseñor Carrara invitó a la familia scout a volver siempre al Evangelio, porque este “transfigura nuestra vida en comunidad” y coloca a todos “en la escuela del amor y del servicio”. Asimismo, pidió que desde pequeños se enseñe a los niños que Dios es “un Padre bueno, amoroso, providente que cuida de sus hijos”.

Al concluir, el arzobispo encomendó a Dios la misión de la familia scout en la arquidiócesis y pidió que su tarea pueda crecer y dar frutos “sobre todo para el bien de tantos niños, niñas y adolescentes”. Y antes de la bendición final, se rezó una oración por las vocaciones en la Iglesia, particularmente en nuestra comunidad.

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