En la Misa de Pascua, Mons. Carrara aseguró que Jesús quiere que “nosotros también resucitemos”

En el marco de la Solemne Misa de Pascua de Resurrección, el arzobispo Gustavo Carrara centró su homilía en el núcleo de la fe cristiana: la victoria de la vida sobre la muerte.
“Jesús de Nazaret, el Crucificado, ha resucitado”, proclamó al inicio, y subrayó que este acontecimiento es “el triunfo del amor”. En ese sentido, recordó que la Pascua no es solo un día, sino un tiempo de gracia: “Esta alegría inmensa de la Resurrección se prolonga por 50 días hasta Pentecostés”.
Nuestro pastor invitó a contemplar el signo del sepulcro vacío como clave del misterio pascual. “Mientras que el sepulcro remite a la muerte, el sepulcro vacío remite a la vida”, explicó, destacando que ese paso “de la muerte a la vida es el que constituye la Pascua y marca el itinerario creyente”. A la luz de la narrativa evangélica, señaló que cada discípulo vive este encuentro de manera personal, pero todos son llamados a iniciar un camino de fe: “Cada uno busca al Señor a su manera”, afirmó.
Mons. Gustavo también puso de relieve que la Resurrección no es un hecho del pasado, sino una realidad viva que interpela hoy a los creyentes.“Si creemos en Jesús, también creemos en la Resurrección”, expresó, recordando las palabras del Señor: “Yo soy la resurrección y la vida”. Y aseguró que Cristo sigue llamando a cada persona: “Hoy Jesús llama a cada uno de nosotros con nuestro nombre. Él quiere que nosotros también resucitemos”.
Finalmente, el arzobispo remarcó las consecuencias concretas de la Pascua en la vida cotidiana. “Cristo vive y te quiere vivo”, enfatizó, invitando a ser testigos activos de esa vida nueva. “Si sembramos amor en situaciones de dolor, de injusticia, estamos sembrando semillas de resurrección”, porque “donde hay amor hay lugar para la esperanza”.







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